Los nutrientes y beneficios que se esconden detrás de la leche condensada

Los nutrientes y beneficios que se esconden detrás de la leche condensada

La leche condensada es una excelente alternativa para complementar la alimentación debido a su valor nutritivo. Y es que es un alimento rico en calcio, proteínas, grasas, carbohidratos, vitaminas A y D, sin contar que también ayuda a un mejor rendimiento en nuestro andar diario.

Siendo un alimento que se puede combinar con frutas, cereales, y muchas otras opciones accesibles, saludables y fáciles de incorporar en la merienda, cuenta con buenos beneficios, entre ellos: aporte energético, efecto revitalizante, previene enfermedades cardiovasculares, combate la ansiedad, fortalece el sistema inmunológico, entre otros.

Sigue leyendo y entérate de todas las bondades que se esconden detrás de este alimento, de la mano de nuestros amigos fabricantes de la mejor leche condensada de Mil Valles.

Leche condensada: deliciosa y nutritiva

La leche condensada es de color amarillento, sabor muy dulce, olor delicado y consistencia semilíquida, sin llegar a ser demasiado viscosa.

Para elaborarla, se elimina gran parte del agua que contiene la leche y se agrega una elevada proporción de azúcares, que actúan como conservantes, en un proceso que incluso puedes realizar en casa.

Así, el resultado es un producto muy azucarado (dulce) y energético, que si bien nos aporta muchos beneficios, se debe consumir con mesura, en especial, si se tiene sobrepeso, obesidad y diabetes. Por el contrario, se recomienda para quienes realizan grandes esfuerzos físicos o están inapetentes y desnutridos como consecuencia de una convalecencia.

La leche condensada es un producto muy energético debido al cambio sustancial en la composición de la leche, que se somete a un proceso de deshidratación y azucarado.

La deshidratación parcial explica que todos los nutrientes, energéticos (hidratos de carbono, proteínas y grasas) y reguladores (vitaminas, minerales y oligoelementos), se concentren respecto a la leche original: 100 gramos de leche condensada suponen unas 330 Kcal, cinco veces más que la leche natural (63 Kcal/100 g). Este elevado valor energético se debe a su gran contenido en azúcares, ya que a los propios de la leche se suman los añadidos para garantizar su conservación, siendo que se alcanzan hasta 54 g/100 g, unas 11 veces más que en la leche entera de partida.

El valor energético y el contenido en azúcar de la leche condensada

La leche condensada mantiene las proteínas de alto valor biológico de la leche original, mientras que aumenta los ácidos grasos saturados y el colesterol, si se elabora con leche entera. Además que la cantidad de grasa y proteínas es tres veces mayor (9,2 g/100 g), y aumenta la concentración de vitaminas (A, D, B2, B12), minerales y oligoelementos (calcio, fósforo, potasio, magnesio y cinc).

Sus propiedades y contenido de vitaminas y minerales son los siguientes:

  • Vitaminas: la leche condensada es una fuente muy importante de vitamina A y D, con algo de vitaminas del grupo B y vitamina C.
  • Minerales: es muy rica en calcio, (la cantidad de calcio que tiene es de 290 mg por cada 100 g), fósforo y zinc, pero algo pobre en lo que se refiere a potasio y magnesio.
  • Carbohidratos: Al contrario de lo que ocurre con otras leches, las propiedades nutritivas de la leche condensada en lo que a hidratos de carbono se refiere,posee un elevado contenido de azúcar, debido al proceso al que se somete para su preparación. Por no hablar del elevado nivel de glucosa y lactosa.
  • Yodo: la leche condensada azucarada es un alimento rico en yodo, ya que 100 g. de esta leche contienen 74 mg. de yodo.
  • Nutrientes: entre las propiedades nutricionales de la leche condensada cabe destacar que 100 gramos de leche condensada contiene los siguientes nutrientes:
    • 0,23 mg. de hierro.
    • 8,51 g. de proteínas.
    • 0 g. de fibra.
    • 360 mg. de potasio.
    • 1 mg. de zinc.
    • 52,84 g. de carbohidratos.
    • 29 mg. de magnesio.
    • 140 mg. de sodio.
    • 121,67 ug. de vitamina A.
    • 0,09 mg. de vitamina B1.
    • 0,46 mg. de vitamina B2.
    • 2,38 mg. de vitamina B3.
    • 0,85 ug. de vitamina B5.
    • 0,07 mg. de vitamina B6.
    • 3,90 ug. de vitamina B7.
    • 15 ug. de vitamina B9.
    • 0,70 ug. de vitamina B12.
    • 4 mg. de vitamina C.
    • 5,40 ug. de vitamina D.
    • 0,19 mg. de vitamina E.
    • 2 ug. de vitamina K.
    • 240 mg. de fósforo.
    • 336 kcal. de calorías.
    • 36 mg. de colesterol.
    • 10,10 g. de grasa.
    • 52,84 g. de azúcar.
    • 0 mg. de purinas.

Tipos de leche condensada

En la actualidad, se pueden encontrar diferentes variedades de leche condensada en el mercado. Según el contenido graso de la leche de partida, se distingue entre: leche condensada entera, semidesnatada y desnatada; y a éstas también se unen las aromatizadas, con aromas y colorantes añadidos, que se diferencian en el sabor.

Por ejemplo, la leche condensada desnatada aporta casi las mismas calorías por cucharada que la entera. La diferencia es inapreciable: 10 calorías menos por cada cucharada de 20 gramos. Esto se debe a que las calorías no proceden de las grasas, sino de la gran cantidad de azúcares añadidos, similar en ambas y que se puede comprobar en el etiquetado nutricional.

 Beneficios de la leche condesada

A continuación, veremos qué beneficios de la leche condensada obtiene nuestro organismo:

  • Proporciona energía de forma rápida. Por esta razón, como dijimos anteriormente, es un alimento muy recomendado para personas que realizan grandes esfuerzos físicos o que requieren un aporte extra al encontrarse inapetentes y desnutridos tras una larga convalecencia.
  • Cuida de los huesos. Como ocurre con todos los tipos de lácteos, un importante beneficio de la leche condensada es su aporte en calcio y fósforo. Dichos minerales son absorbidos por nuestros huesos para mantenerse sanos y fuertes, pudiendo así sobrellevar la carga de nuestro cuerpo. Además, al ser rica en vitamina A y D, se consigue una mayor absorción de estos minerales.
  • Tiene un efecto revitalizante. Muchos expertos aseguran que después de hacer ejercicio es muy bueno tomar algo de leche condensada, ya que nos ayuda a recuperar fuerzas.
  • Sana la piel. La vitamina A de la leche condensada funciona como un hidratante para nuestra piel, sobre todo cuando está reseca. De hecho, ayuda a que el proceso de envejecimiento sea más lento, logrando así que las células de nuestro cuerpo no envejezcan tan deprisa. Incluso, es por esto que la vitamina A suele ser uno de los remedios caseros más recomendados para la piel.
  • Previene enfermedades cardiovasculares. Ya que la leche condensada contiene bastante magnesio, esto ayuda a que la actividad eléctrica de nuestro corazón funcione como es debido. No solo eso, sino que gracias a la vitamina B, se forman nuevos glóbulos rojos en la sangre, lo que hace que fluya mejor y no se formen coágulos.
  • Es buena para el cerebro. Como señalamos en el apartado de las propiedades de la leche condensada, una de sus propiedades nutricionales es que resulta bastante rica en fósforo. Este es fundamental esta parte de nuestro organismo, ya que le permite a nuestro cerebro realizar sus funciones cotidianas. Igualmente, si la leche condensada no está indicada para ti, también puedes conseguir está propiedad en la batata, la cual, incluso es una opción más sana.
  • Resulta muy saciante. La leche condensada tiene un efecto saciante muy rápido, por lo que si picamos entre horas y tomamos un poco, se nos pasará la gula y no terminaremos atracando la despensa.
  • Fortalece el sistema inmunológico. Aunque cuando hablamos de las vitaminas, dijimos que la propiedad nutricional de la leche condensada con respecto a la vitamina C era muy baja, si es lo suficientemente alta como para fortalecer nuestras defensas y que siempre puedan estar alerta ante cualquier invasor externo.

Contraindicaciones de la leche condensada

Aunque tenemos varias propiedades nutritivas de la leche condensada que son muy beneficiosas para nuestro organismo, hay que tener en cuenta ciertas contraindicaciones:

  • Su contenido en azúcares es muy elevado, por lo que debemos disfrutar de sus beneficios con mesura y a no usarla como fuente excepcional de estos nutrientes reguladores.
  • Al igual que, como es rica en grasa saturada y colesterol, no está indicada para quienes sufren sobrepeso y obesidad, diabetes e hipertrigliceridemia. Así, lo mejor es restringir en medida su uso en la adición a postres y recetas dulces, en especial en casos de patología cardiovascular o alteraciones de lípidos en sangre, como la hipercolesterolemia o colesterol elevado.
  • No es bueno abusar de ella, sobre todo si se es persona que absorba fácilmente los azúcares y las grasas.
  • Si se trata de una persona obesa, tampoco es bueno que la ingiera, ya que esta leche no ayuda a adelgazar como ocurre con la de oveja o cabra.
  • Tampoco es nada buena para las personas que padecen de diabetes ni tienen intolerancia a la lactosa.
  • Generalmente, la leche es muy buena para nuestros dientes, pero no es el caso de la leche condensada, la cual, en cantidades excesivas, más bien puede ocasionarnos caries.

 

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