Conservación de los alimentos frescos como la fruta y la verdura

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Mantener la frescura de ciertos alimentos como la fruta y la verdura supone un desafío para la inmensa mayoría. Conservar las frutas de forma eficaz y correcta resulta esencial para poder disfrutar de sus beneficios a nivel nutricional durante todo el año, así como de su sabor y textura natural. Frutas y verduras son uno de los alimentos que mayor desperdicio conllevan, por lo que resulta de lo más interesante y apropiado conocer algunas formas de conservación de frutas y verduras de temporada para evitar que se estropeen y desperdicien, al mismo tiempo que mantenemos una dieta de lo más saludable y equilibrada.

Un tercio de los alimentos que se producen en el mundo se pierde por el camino o se desperdicia. De estos alimentos, cabe destacar las frutas, hortalizas y tubérculos, que suponen un cuarenta o cincuenta por ciento de ese tercio, lo que supone una de las mayores tasas de desperdicio alimentario. Razón de más para aprender la mejor manera de conservar la fruta y la verdura; no solo se evita el desperdicio, sino que además se come mejor.

En todas las fases que implica la cadena alimentaria, se genera desperdicio: la producción, la distribución, la restauración, el consumo personal, etc. Teniendo en cuenta la fragilidad de las frutas y las verduras y lo que cuesta que lleguen a la despensa o la nevera, aprender a conservarlas como es debido es fundamental para asegurarse un menor desperdicio.

Si a esto le añadimos el auge por la vida sostenible, los métodos se tienen que adaptar a mantener la fruta fresca y ajustarse a prácticas más ecológicas. Por lo que tener opciones de conservación abre el campo de las posibilidades. Conservar fruta y verdura requiere de una combinación de métodos, desde los más tradicionales hasta las innovaciones más modernas. Técnicas sencillas de refrigeración y congelación y métodos avanzados como el procesamiento a alta presión. Existen, como veremos más adelante, diversas maneras de prolongar la vida de frutas y verduras.

Dentro y fuera de la nevera

Como nos explican desde Tasty Fruit, como expertos proveedores de frutas y verduras, una vez que se compran este tipo de productos, hay que saber que algunos pueden ir a la nevera y otros deben quedarse fuera. Dentro de las frutas, las manzanas, los albaricoques, las moras, los arándanos, las cerezas, las uvas, las frambuesas, las fresas, los higos y la fruta cortada tienen que ir directas a la nevera. En el caso de las verduras, alcachofas, espárragos, judías verdes, endivias, brócoli, coles, zanahorias, apio, verduras de hoja verde, champiñones, guisantes, maíz, rábanos, cebolletas, puerros y nabo, igualmente a la nevera.

Para que las frutas y verduras que van a la nevera se conserven mejor y no maduren tan rápido, hay que colocar las frutas y verduras en los cajones para fruta y verdura. No mezclar la fruta con la verdura es importante, puesto que evita que se produzca contaminación cruzada. Del mismo modo que frutas como la manzana hacen que el resto maduren con mayor rapidez, para evitarlo hay que separar fruta y verdura en diferentes cajoneras o con bolsas reutilizables.

No hay que dejar las verduras en la nevera demasiado tiempo; mejor consumirlas, para que no pierdan aroma y sabor. Así como sacar tanto frutas como verduras de la nevera antes de su consumo para disfrutar de su sabor y aroma al máximo.

Ahora pasamos a las frutas y verduras que sí pueden conservarse perfectamente fuera de la nevera. Las verduras son la calabaza, el calabacín y el nabo. Las frutas que se mantienen bien en el exterior son el albaricoque, el aguacate, el kiwi, la nectarina, el melocotón y la ciruela, siempre que su estado de madurez no sea mucho.

Algunas frutas, como el limón, se conservan bien fuera de la nevera hasta que se parten por la mitad, en cuyo caso se debe meter en la nevera.

Para una mejor conservación en general, conserva las frutas y verduras en un frutero, un bol, una fuente o una bolsa reutilizable para frutas y verduras, asegurándote de que no está totalmente cerrada. Tampoco deben recibir la luz directa del sol. Una vez que empiezan a madurar, es mejor meterlas en la nevera para una mayor conservación.

Existen frutas y verduras que detestan el frío, tanto que algunas de ellas pueden llegar a cambiar su apariencia si se meten en la nevera, perdiendo totalmente su aroma y sabor. La lista de estas frutas y verduras incluye el plátano que se vuelve negro; los limones, mandarinas y naranjas, salvo que estén cortados; los tomates que pierden aroma y sabor; el pepino que se marchita con mayor rapidez; la cebolla, el ajo y las chalotas, salvo que estén partidos; y las patatas.

Métodos de conservación de frutas y verduras

Es importante que el consumo de frutas y verduras sea el de temporada, no solo por la salud personal, sino también por la salud del planeta. Cuando llega la temporada de frutas y verduras que más nos gustan, es fácil sentir la tentación de abastecerse para una temporada. Esto puede ser una buena idea si se siguen los métodos de conservación a largo plazo de forma correcta.

La refrigeración es la primera línea de defensa ante el deterioro de frutas y verduras. El método más común para que se mantenga fresca. El efecto que ejerce es la ralentización del proceso de maduración de los alimentos, desencadenada por el gas etileno que produce la propia fruta. Para que la eficacia de la refrigeración sea lo mayor posible, hay que almacenar la fruta y verdura en un lugar fresco y seco, con la ventilación adecuada.

Un método de lo más sencillo y eficaz no es otro que la congelación. Popular para conservar frutas y consistente en lavar las piezas, dejarlas secar al aire y envasarlas en recipientes herméticos o bolsas para congelar. Se trata de un método de gran eficacia para bayas y frutas blandas. Los expertos aseguran que la congelación ayuda a que se conserve el valor nutricional, reteniendo vitaminas y minerales.

Pasamos a una opción sostenible: la deshidratación. Deshidratar frutas y verduras con ayuda de un deshidratador o liofilizador es una manera sostenible de conservarlas. Con este método se elimina la humedad, dificultando la proliferación de las bacterias y el moho, lo que hace que se prolongue su vida útil. Las frutas deshidratadas son ligeras y fáciles de almacenar.

El método del encurtido es otra opción de conservación. En este caso, se remojan las frutas o verduras en salmuera, generalmente fabricada con vinagre y especias; no solo se conservan la fruta y la verdura, sino que también aporta un sabor único. Para mayor seguridad, se aconseja utilizar un vinagre con al menos el cinco por ciento de acidez y recurrir a recetas conocidas.

Llegamos a la fermentación con la que se produce un desbloqueo de los probióticos. Este proceso permite conservar frutas y verduras, utilizando bacterias y levaduras que son beneficiosas para la conservación de los alimentos. Además, se trata de una excelente forma de crear alimentos ricos en probióticos con los que se favorece la salud intestinal.

En una línea más tradicional tenemos las conservas. El enlatado es uno de los métodos más conocidos, que consiste en calentar las frutas en un recipiente hermético en el que se eliminan bacterias y posteriormente se crea un sellado al vacío. Se trata de un método que requiere un proceso y seguimiento cuidadoso de las normas de seguridad para evitar que se produzca contaminación.

Más avanzado es el procesamiento aséptico, que consiste en esterilizar y envasar las frutas dentro de un ambiente estéril. Es la técnica más adecuada para conservar purés y jugos de fruta sin necesidad de recurrir a la refrigeración.

No puede faltar en esta lista el envasado al vacío, en el que se elimina el oxígeno del envase, ralentizando el proceso de maduración. Es un método de lo más eficaz en frutas como las bayas y las uvas.

Otro tipo de método de conservación es la depuración de etileno, que implica utilizar materiales capaces de absorber el gas de etileno, ralentizando el proceso de maduración. Este método gana popularidad debido a que permite que se prolongue la vida útil de las frutas y verduras sin necesidad de que se vea alterado su sabor ni textura natural.

Los expertos aconsejan escaldar las verduras antes de proceder a su congelación, lo que ayuda a que se conserven su textura y valor nutricional. La fermentación de las frutas conserva y añade beneficios probióticos. En tanto que el procesamiento a alta presión es un cambio radical para que las frutas se conserven manteniendo sus propiedades nutricionales.

En definitiva, las frutas y verduras se pueden conservar de forma eficaz si se recurre a las técnicas más tradicionales unidas a las innovaciones más actuales. Adoptar métodos sostenibles como la deshidratación y la fermentación permite disfrutar de la fruta seca todo el año, apoyando las prácticas más ecológicas. Aunque lo cierto es que el mero hecho de conservar la fruta y no desperdiciarla ya supone una práctica de lo más ecológica y beneficiosa para el planeta y el propio consumidor.

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