Las malas hierbas que dan un buen sabor a la comida

Las malas hierbas que dan un buen sabor a la comida

La salud se ha convertido para muchas personas en el foco entorno al que gira la dieta. Y no es para menos, vivimos en una sociedad en la que las kilocalorías vacías, grasas saturadas y alimentos con exceso de azúcar o sal abundan, y esto es algo que no favorece a la salud.

Por eso, hay un gran movimiento que apuesta por sustituir la sal por otros condimentos como lo son las hierbas naturales. Y de hierbas va la cosa, ya que a nuestra disposición hay muchas hierbas que no solo eliminan la necesidad de poner sal a la comida, sino que además añaden mucho sabor.

Uno de los aspectos que desconocemos es la cantidad de hierbas que podemos utilizar en la cocina, ya sea para condimentar, para tomar en té o incluso para comerlas en una ensalada. Porque todo sea dicho, normalmente nos ceñimos a comprar lo que está disponible en el supermercado y no investigamos lo suficiente.

En cualquier caso, en el artículo de hoy vamos a hablar de algunas hierbas que se pueden utilizar en la cocina, y que con seguridad no conoces. Muchas de estas hierbas son las mal llamadas “malas hierbas”, que crecen casi sin enterarnos y que normalmente no se busca su cultivo ni crecimiento.

Si te preguntas dónde puedes encontrar estas hierbas, vamos a darte una respuesta que te satisfacerá. Y es que en internet encontramos una gran cantidad de herbolarios online, pero no hay ninguno como Herbodiet, que con más de cuarenta años de experiencia en Alicante, son capaces de distribuir a cualquier parte de España los productos naturales de las mejores y principales marcas del mercado.

Da más sabor a tu vida con estas plantas

En primer lugar vamos a hablar de la Podagraria (Aegopodium podagraria). Aparece un muchos campos y por su resistencia se convierte en una verdadera pesadilla de muchos jardineros. Lo que no saben es que contiene más nutrientes que muchas especies de verduras. Por ejemplo contiene 13 veces más minerales y el doble de proteínas que la kale. Hay quien piensa que no es sabrosa porque no ha probado sus hojas de color verde clarito, tan suaves que suelen gustar incluso a los niños. Esta planta crece hasta bien entrado el otoño y se puede emplear para añadir a sopas, ensaladas y más preparaciones. A la podagraria también se le atribuyen propiedades medicinales. Johann Künzle la empleaba contra las varices, la tos, los parásitos intestinales, los dolores de dientes, la gota, el reuma y el estreñimiento.

Otra planta que pocos utilizan es el Diente de león. (Taraxacum officinale)

No sólo es una planta bonita de ver, sino que además es increíblemente útil tanto en alimentación como para la salud. Las hojas jóvenes, ricas en vitamina C, se pueden encontrar con otras verduras en algunos mercados. Son perfectas para ensaladas. Con las flores se puede hacer sirope y la raíz es un sustituto del café. En cuanto a las propiedades medicinales, el diente de león es diurético y ligeramente laxante. Se emplea para «limpiar» los riñones, sobre todo en pacientes propensos a desarrollar piedras. También es efectivo en caso de problemas de hígado y vesícula biliar, y en dolores articulares.

Y pasemos a la ajea o cenizo (Chenopodium album). Mientras aquí la consideramos como «una mala hierba», en sus lugares de origen, la India y China, se cultiva como una verdura. Posee grandes cantidades de vitaminas y minerales, más que, por ejemplo, las espinacas o otras verduras. Las ramitas tiernas se pueden preparar igual que las espinacas o consumirse en ensaladas. Los brotes se pueden saltear y servir como una alternativa al brócoli. Hay que consumirlo con moderación, ya que es rico en saponinas y ácido oxálico (en algunas personas puede favorecer la formación de cálculos renales).

Porúltimo, te recomendamos el llantén mayor y menor (Plantago major y Plantago lanceolata). Las dos plantas crecen en los bordes de los caminos, en los prados y en medio de las plantas cultivadas en el huerto. Molestan especialmente a los horticultores escrupulosos porque tienen profundas raíces y diseminan con facilidad las semillas, por lo que se convierte en un problema. Sin embargo, la lucha se acaba si las recoger para comerlas en ensaladas y en platos cocinados. Además, en medicina natural se recomiendan las hojas para las enfermedades de las vías respiratorias, para las que se pueden preparar en forma de jarabe.

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