Goteras y humedades siguen siendo las tristes protagonistas en muchas viviendas españolas

Goteras y humedades siguen siendo las tristes protagonistas en muchas viviendas españolas

Nuestro país ha destacado de una manera muy potente en las últimas décadas por la gran importancia que se ha asociado a un sector como el de la construcción, que ha sido básico para colocar a nuestro país entre los más visitados de todo el mundo. Esta actividad no solo ha dado beneficios a las empresas que se han dedicado a ella, sino que ha hecho posible que sean muchas las personas que hayan encontrado trabajo, puesto que estamos hablando de un sector que acapara muchos subsectores por detrás. ¿Qué sería, por ejemplo, de los negocios especializados en la construcción de puertas si la construcción no fuera tan importante en España? La respuesta ya os la estáis imaginando y no es buena.

Sí que es cierto que, en nuestro país, tenemos un problema derivado del gran número de años que llevamos siendo una referencia en materia de edificación: nos hemos centrado demasiado en la construcción de nuevos pisos, viviendas y edificios, pero no hemos tenido en cuenta que los que ya llevan más tiempo levantados necesitan, en su práctica totalidad, una reforma. El negocio de la construcción cayó en España en 2008 cuando podía haberse reinventado antes (como finalmente ha hecho) para rehabilitar edificios ya construidos.

El portal web Statista es meridianamente claro en lo que respecta a este asunto: según sus datos, más de un 16% de los hogares españoles estaba en mal estado y sufría podredumbre o humedades en sus techos. Los problemas asociados a esto, como ya supondréis, no son cosa menor porque pueden afectar, y de hecho así lo hacen, a la habitabilidad del lugar. Tanto es así que no son pocas las familias que han tenido que dejar su hogar por miedo a que se les viniera literalmente encima. Los riesgos y peligros para mucha gente no han sido pocos.

Ya lo advertía también otra noticia publicada en la web del diario 20 Minutos. En el año 2011, un 18% de los españoles tenía goteras y humedades en su casa. ¿Cómo es posible que, con estos datos, la construcción apenas tuviera trabajo en todo el país? Trabajo había, pero había que reinventarse. No cabe la menor duda de que ahora sí nos hemos percatado de ello y que, por suerte, se está iniciando una ofensiva de rehabilitación de edificios en muchos de los pueblos y ciudades que copan la geografía de nuestro país.

Una de las máximas preocupaciones de los españoles y españolas ha pasado a ser el estado en el que se encuentra su hogar. Siguen siendo muchos los edificios que tienen muchos años en nuestro país y que todavía no han sido sometidos a un proceso de rehabilitación. Como consecuencia, aparecen problemas como lo pueden ser las goteras y las humedades, que siguen siendo muy típicas en miles de casas y pisos del país. Desde Planit Arquitectos Técnicos nos han indicado que este es uno de los problemas más comunes de los edificios que cuentan con una antigüedad superior a las dos décadas y que se sigue manteniendo el número de familias que lo sufren.

Especialmente común en los pisos

Si habéis vivido en un piso, sabréis perfectamente que incluso puede ser habitual encontrarse con una gotera en vuestro domicilio. Es lo que tiene el hecho de que haya tantas personas viviendo en un mismo bloque. Teniendo en cuenta que, además, España es uno de los países que cuenta con más pisos de todo el mundo, no nos extraña que las goteras o las humedades sean algo a lo que ya mucha gente se haya acostumbrado en el interior de nuestras fronteras.

Si queremos seguir apostando por la calidad de vida de españoles y españolas, es evidente que hay que potenciar todo lo que tenga que ver con la rehabilitación de viviendas. Es precisamente esa vivienda uno de los derechos que vienen regulados por nuestra Constitución y que hay no solo que garantizar, sino también cuidar. Y es que de poco vale que tengamos una vivienda si está en condiciones deplorables. Son muchas las personas que han tenido que pasar por una etapa de su vida en la que su casa no estaba en perfectas condiciones y que pueden hablarnos de la ansiedad y el estrés que eso ocasiona.

Está claro que, si queremos ser felices y que esa felicidad sea duradera, una de las primeras cuestiones que debemos hacer nuestras es un hogar que no solo sea confortable, sino también seguro, si bien una cosa va de la mano de la otra. Por suerte, parece que las instituciones se han dado cuenta de ello y han facilitado la labor rehabilitadora en muchos casos. Hay que seguir por ese camino porque, desde luego, queda mucho trabajo en este sentido. Es el momento de continuar, por tanto, con este proyecto.

 

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