Todo el mundo hemos sido niños, y hemos deseado tener todos los regalos del catálogo de nuestra tienda de juguetes de referencia. Pero no siempre se puede, ya sea por motivos económicos o porque tener lo que se quiere siempre que se quiere puede generar en el niño problemas psicosociales. Los adultos compran y compran juguetes, que luego los niños desenvuelven sin darle valor a ninguno. Incluso a veces les divierte más jugar con las cajas y los papeles de regalo que con el juguete que contienen. En su mayoría son juguetes que al poco tiempo terminan olvidados en algún rincón o en el fondo del baúl de los juguetes. O bien porque no ha cumplido sus expectativas, porque se ha estropeado a los dos días, o simplemente porque entre tantos juguetes, quedan olvidados.
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Con el Black Friday, otro engaño más del sector comercio para que compremos sin reparo, sentido ni conciencia ninguna, toda clase de cosas totalmente innecesarias, otra vez volveremos a llenar nuestra casa de basura. Otra vez volveremos a acumular prendas, todavía con etiqueta, esperando en nuestro armario, a que, sin hacer nada por ello, recuperemos nuestra figura de adolescentes. Otra vez volveremos a tirar aparatos electrónicos antiguos (eso significa hoy, del año pasado) para actualizarlos por la tecnología más moderna y actual. Otra vez nos hemos olvidado de la gran Marie Kondo y su revolucionario método para ordenar, que lo mismo vale para ordenar tu  casa como para ordenar tu vida.
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Mis padres me lo han contado miles y miles de veces, pero a pesar de ello, me encanta cuando me lo vuelven a narrar… Dicen que de pequeño yo era muy llorón y que ni el biberón, ni el chupete, ni los brazos me calmaban a la hora de ir a la cama por la noche. Entonces, para no tener problemas con los vecinos y no despertar a todo el edificio a horas indecentes, mi madre y él cogían el coche y daban la vuelta a la manzana o si tardaba un poco más en quedarme dormido, daban una vueltecita por el pueblo y a los pocos minutos yo me quedaba dormido y feliz.
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No es nada nuevo que la atención de las mujeres se gana siendo diferente, no hay mucha ciencia, para destacar tienes que ser diferente a los demás. En la mayoría de casos, ser diferente a los demás significa ser una persona que no tiene miedos y segura de sí mismo (que difícil es decir esto, y que difícil es cumplirlo). Ponte hacer una lista mental de todos los regalos que le has hecho a las mujeres o hombres que han pasado por tu vida, y enumera todos y cada uno de los regalos que más ilusión te han hecho regalar, y los que más felices te han hecho. Si entre ellos no está la lencería, no te preocupes, es algo normal.
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