Cada niña, cada niño, es único y especial, como pequeños copos de nieve, o regalos de la naturaleza para recordarnos, que alguna vez, el algún momento de la historia, el ser humano fue bueno. Ay... quien fuera niñ@ otra vez, sin más preocupaciones que las de reír, jugar y aprender a cada paso, día a día, y despertarse cada mañana y volver a empezar, como si nada malo pudiera pasar.
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